Consiste esta censura, recuérdelo bien, en que conforme voace va escribiendo todo se cambia por arte de birbilitolendo y do dice digo dice diego sin que sepa vuesa merced como vino diego a decir digo porque ya todo importará un higo.
| Hecha a mano es mas certera |
Y así palabras tan sencillas como pelotas, que todos los hombres llevamos pues no son otra cosa que las calzas, ellos cogen y te las quitan, y pásmense sus señorías, que tolendas a un escribano las pelotas, maravillosamente le dejan intacta en su lugar la hombría. Cosa igual nadie ha visto ni vería salvo en estos extraños lugares de la censura por automatía.
Y si no lo creen prueben a escribir cojones, que es lo mismo que testículos, y sin tenellos en lo que escribís se dirá que teneis valentía. Preferimos que no nos cesuren más la pudenda hombría que luego dirán que somos eunucos de la morería o zucas de la monfloría.
Miren luego de cosas diabólicas, que cambian todo lo que auditorían y donde la fe entra por el audito en palabras de Sacra Escriptura esa censura te transmuta todo en algarabía. Si supiérelos el Santo Oficio fuego y sambenito les imponía, pero estos se excusan con coplas por bulerías que al mesmo herexiarca Lutero le harían saltar de alegría todo el día.
Y así no conocen la hipocresía, porque de hipócrita en persona que finge sentir lo que no siente de este modo convertía. Todo obrando a gusto del censor ordenante que en ordenador monta la algarabía y a veces parece que lo hace por guardar extraña rima. Compróbarenlo si escriben titere, lo que en un tirtero transmuta y ripio nos diría por no saber que sentido haría.
Es esta entrada aviso dado de lo que pueda suceder si no va con cuidado. Queda pues su merced muy avisado de todo lo catholicnetautomatizado.
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