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| ¿Verdad que soy bello? |
Como ven soy Don Francisco, que ustedes conocen como Quevedo y aunque en siglo de oro viví jamás tuve dineros por lo que en espíritu más libre fui para el buen casamentero que a todos espera en las bodas del Cordero. Ay entonces de los ávaros pordioseros.
En gracia le caí a muchos, asombro para tantos otros. Y al igual que a Don Miguel de Cervantes, me salen imitadores de los rastrojos. No saben ellos que no son más que elegantes despojos.
En fin. Este es menda que aquí escribe y a voace inicia para que no caiga en católica sevicia y siga católica regla, recto como vara fija.

Este Quevedo ve mas de lo que puedo
ResponderEliminarseguid en vuestra pluma ágil, malabarista del verbo.
Gracias gentilhombre, pero sabe Dios y ve que bien no vedo, pues necesito mis quevedos.
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